mapa del sitiocontacto



quiénes somosel aguaaccionespublicaciones

H2OTVSumate a la iniciativa espacio agua
     

“Prescindiendo del uso que se le dé al agua —sea para la agricultura, la industria o los servicios municipales— hay grandes posibilidades de mejorar su conservación y aprovechamiento. El agua se desperdicia en casi todas partes. Hasta que realmente escasea, casi todos los países y casi todas las personas consideran natural tener acceso al agua dulce.
"Tenemos que dejar de vivir como si tuviéramos suministros infinitos de agua y empezar a reconocer que debemos lidiar con serias restricciones", han advertido Falkenmark y sus colegas. La pregunta a tono con la realidad no es "¿cuánta agua necesitamos y dónde la conseguimos?" sino "¿cuánta agua hay y cómo podemos aprovecharla mejor?" O sea que debemos regular mejor la demanda de agua en lugar de continuar concentrándonos en una gestión orientada hacia el suministro”

Contener la demanda Contener la demanda
La revolución azul Gestión Integral de Recursos Hídricos
Manual de GIRH  

 

Hinrichsen, D., Robey, B., and Upadhyay, U.D. Soluciones para un mundo con escasez de agua. Population Reports, Serie M, No. 14. Baltimore, Johns Hopkins School of Public Health, Population Information Program, septiembre de 1998.
Disponible aquí

 

 

 

Subí tu video, contá tu verdad
Envia imágenes contando tu verdad sobre la situación de los recursos hídricos en la Región Metropolitana Buenos Aires: la cuenca del Reconquista, la del Matanza Riachuelo, la de Luján, el derroche o el buen aprovechamiento del agua en tu barrio, la contaminación o el cuidado del agua superficial y subterránea.

Construyamos entre todos la programación de H20TV.

Subir video

 

 


Contener la demanda, conservar los suministros

Para evitar la crisis del agua, sobre todo en países donde ya escasea y la población crece rápidamente, es vital contener el aumento de la demanda de agua mediante una mejor gestión de este recurso mientras se retarda a la brevedad posible el crecimiento de la población. Los programas de planificación familiar son muy importantes, no sólo para la salud reproductiva, sino también para la sostenibilidad del uso de agua dulce y otros recursos naturales en relación con el tamaño de la población (64, 113) (ver la capitulo 6.4).

Conforme aumenta la población, aumenta también la demanda de agua dulce para la producción de alimentos, el uso doméstico (municipal) e industrial. La disponibilidad de agua dulce impone límites al número de personas que puede sostener una zona e influye en el nivel de vida. A su vez, el crecimiento y densidad de la población afectan habitualmente la disponibilidad y calidad de los recursos hídricos de una zona cuando los habitantes tratan de abastecerse de agua cavando pozos, construyendo depósitos y embalses y desviando el curso de los ríos (101, 105). Si las necesidades son constantemente superiores a los suministros disponibles, en algún momento el uso excesivo de agua lleva al agotamiento de los recursos hídricos de superficie y subterráneos y provoca la escasez crónica de agua (114) (ver la figura 1).

Los suministros escasos e impuros de agua son problemas críticos de salud pública en gran parte del mundo (199). El agua contaminada, los déficit de agua y las condiciones de vida insalubres causan la muerte de más de 12 millones de personas por año (35, 190) (ver la capitulo 5).

La competencia por el suministro de agua dulce produce tensiones sociales y políticas. Las cuencas fluviales y otras masas de agua no respetan las fronteras nacionales. Así, por ejemplo, la utilización del agua por un país situado aguas arriba suele menoscabar el suministro disponible para los países situados aguas abajo. En los albores del siglo XXI se vislumbra el peligro creciente de conflictos armados por el acceso a suministros de agua dulce (17, 41, 140, 170) (ver el recuadro ¿A la guerra por el agua?).

Si ha de prevenirse una crisis, la utilización excesiva y equivocada de agua dulce en el mundo debe cesar lo más pronto posible. No podemos permitirnos seguir despilfarrando y ensuciando nuestros preciosos suministros de agua. Las actividades humanas están alterando cada vez más el caudal de agua y extrayendo agua dulce sin dar tiempo a que aquél se reponga. En todo el mundo se despilfarran enormes cantidades de agua con subvenciones agrícolas inapropiadas, sistemas de riego ineficientes, pérdidas en las cañerías municipales, fijación inadecuada de precios para al agua de los servicios municipales, ordenación ineficiente de las cuencas hidrográficas y otras prácticas imprudentes (63, 75, 142). Es hora de que se apliquen amplias medidas de conservación y políticas eficaces de ordenación de las aguas y de que se preste atención creciente al suministro de agua dulce y saneamiento decente como parte de los proyectos de desarrollo y salud pública.

 

Fuente. Hinrichsen, D., Robey, B., and Upadhyay, U.D. Soluciones para un mundo con escasez de agua. Population Reports, Serie M, No. 14. Baltimore, Johns Hopkins School of Public Health, Population Information Program, septiembre de 1998.

 

 

 

 


La necesidad de mejores políticas

El agua dulce es el líquido que lubrica el desarrollo. Es un insumo económico como la infraestructura, la energía y la pericia humana (130). Sin una mejor gestión de los escasos suministros de agua, el desarrollo sostenible es imposible (17, 198, 218). Cuatro deficiencias políticas, en general, ponen de relieve la incapacidad del mundo para regular los suministros de agua dulce para el desarrollo sostenible, según Ismail Serageldin, Vicepresidente para el Desarrollo Ecológicamente Sostenible, del Banco Mundial (164):

La regulación del agua se halla fragmentada entre sectores e instituciones. Hay demasiadas dependencias con las manos en el grifo del agua y prácticamente ninguna coordinación de políticas entre los sectores de la economía. Las cuestiones concernientes a la calidad del agua y la salud generalmente no se abordan en absoluto porque no cuadran dentro del mandato de una única dependencia del gobierno.

Los gobiernos dependen demasiado de la administración centralizada para crear, operar y mantener sistemas de regulación del agua. Las dependencias encargadas de gestionar los suministros de agua a menudo ya están sobrecargadas de trabajo y carecen de competencia técnica. Al mismo tiempo hay poca intervención de los custodios y poca participación de la comunidad en el establecimiento de políticas referentes al agua y la regulación del uso, de modo que los proyectos a menudo no satisfacen las necesidades de la gente.

La mayoría de los países subestiman el agua dulce como recurso y no le ponen un precio como valor económico. Muchos de los que más agua usan, como los agricultores, reciben subvenciones del gobierno, y en efecto, se los alienta así a despilfarrar el agua que, de lo contrario, probablemente no desperdiciarían. En su mayoría, los gobiernos encuentran políticamente más aceptable encontrar nuevos suministros de agua que cobrar a los mayores usuarios el costo íntegro del agua.

Las políticas de regulación del agua no vinculan la calidad del agua a la salud humana y ambiental. En la mayoría de los casos se considera que el agua es un recurso que se extrae y se usa tan frecuentemente y tanto como se necesite para cualquier fin. Sin una consideración adecuada de la función clave del agua en la salud humana y ambiental, no es de extrañarse que los recursos hídricos se hayan degradado en casi todas partes.

El agua dulce es una necesidad de todos —que proporciona sustento a todas las formas de vida, nutre a los ecosistemas naturales y transporta y diluye los desechos. Sin suministros seguros de agua dulce, el nivel de vida declina, las personas sufren y el desarrollo se torna más difícil. Para un desarrollo sostenible se necesitarán cada vez más políticas inteligentes y estrategias eficaces que no sólo conserven y protejan las fuentes de agua dulce, sino que también la distribuyan equitativamente para satisfacer las necesidades de los consumidores, la industria y la agricultura.

 

Fuente. Hinrichsen, D., Robey, B., and Upadhyay, U.D. Soluciones para un mundo con escasez de agua. Population Reports, Serie M, No. 14. Baltimore, Johns Hopkins School of Public Health, Population Information Program, septiembre de 1998.